saludos y adioses
MANIFESTO POeTICO A poes.a encarnada Algunhas consideraci.ns A poes.a est. na r.a. Hoxe baix.mola ata este cascallo do esquecemento, para que se airee. Fac.a tempo que non sa.a, que non sab.a que facer coa s.a vida; a poes.a est. na r.a, vir.n vela moitos que a esqueceron, moitos que cr.an que morrera, que a tiñan enterrado de noite nun cantil de carton pedra, sen mar e sen gaivotas. Pero non morreu, at.pase ben, preparada para este seculo tempestuoso, est. . espera, se non que non vi.a, d.xonos, para non dicir nada que non vi.a; por iso quere dicir algo non tan novo, algo parecido a unha bala ou un coitelo. Non quere longas sapos e serpes, dixonos, iso xa esta dito. Xa esta morto, o veleno xa matou aos nenos, deixounos cegos e mancos e xordos e negros e mortos. Os nenos xa est.n mortos e os dia.os se pancean ao sol como pingas de mercurio, escurridizos. A poes.a baixou a este vertedoiro para darlle unha lecci.n aos demos secos, vainos a descolgar das cordas e vainos a tirar no cubo da roupa sucia para que span que non os necesitamos, que sen eles poderiamos vivir perfectamente, polo menos este ano. Os demos sabeno, por vellos, e estan tremendo de frio, fan que tremen cando amence, como si a luz molest.seos, pero menten, eles non poden tremer porque non te.en fr.o, nin coraz.n nin vergo.a. Os demos non soportan a luz nin a palabra na rua, non queren saber nada da palabra porque o seu reino e o ruido, est.n cheos de ru.do, fan ru.do para que pase o tempo sen sentilo, parece que est.n en silencio pero fan ru.do cos seus pensamentos, cos seus mandamentos am.rgannos o d.a, p.sanse as noites amargando o so.o dos nenos coas s.as leis de trapo, marchitando flores coas suas mans de lija e debuxando grises corazons de pedra. A poes.a sabelo, por iso baixou . calel coa, palabra a punto, afilanda, perfecta, apenas balbucea pero xa soa, vai tomando voo, xa esta no aire e soa: todos somos o mundo, o tempo e noso. As palabras levantanse sobre os cascallos porque as cidades non estan so feitas de ladrillos, as palabras levantan as esquinas e fan que as prazas sexan .ntimas. As cidades est.n feitas de dor e de alegr.a, de ausencias e de infancias, de regreso e despedidas, de fracasos e de bicos. Como non ver na palabra a argamasa que construe as ruas dos nosos corazons, non e a palabra o lastro sobre o que os nosos pasos esculpen o mapa dos d.as? Guillermo Ferr.ndez e Juan Carlos Valle poema de los adioses Como te decia... en este lugar en celo, donde las aldeas son comestibles y alimento favorito de la lluvia mas antigua, caldiño pra sorber quente como cando fago o amor co meu amor salado. Donde las gr.as en extinci.n picotean los dorsos de los certificados de mala conducta, Te digo, Aqu. la poesia no corre peligro alguno de ser sumida en la nostalgia ni convertirse en meliflua y ridicula criatura, ni dulzona entelequia, ni co.azo sofisticado, o primoroso asti., Como te digo, asombrosamente aqui los poetas adoran la vida, sus calles, la amistad, las barras navegables de los bares, y dejan en paz sus bellos poemas, dejan que vuelen en el maravilloso cielo de los humanos que hablan. Como te digo, no se donde estoy exactamente, pues aqui el Este y la espuma, el Norte y el Viento, La hierba y la risa, Se aparean sin descanso.Á Es algo extraordinario!. Con los poemas en los dientes del alma, los bolsillos rotos, Las esquinas se desdoblan y te ofrecen amables saludos como si te conocieran de siempre. Las casas fondean con sus mejores castillos de popa, Estoy emocionado. Camino hacia el centro y siempre estoy en el coraz.n apasionado de la periferia. Aqu. los poetas adoran las palabras, y a sus portadores: los parados, los sabios, los delincuentes, las orfebres, las incansables soldadoras, los costureros, las ociosas, los vagamundos, las rebeldes, insurgentes e insurgentas, las que mecen, los que acunan, los que se esfuerzan generosamente por tocar lo menos posible la naturaleza de los besos, los labios de los arboles, las orejas azules con sus bocas de riego, estas, si les echan una mano siempre, para que escuchen el infierno. Aqu. las palabras y las cosas, se aparean sobre sonrisas soleadas, Y como animales salvaxes y dom.sticos se desdoblan como nosotros, en la punta de las lenguas, humedeciendo los labios pol.glotas hasta que los mism.simos dedos se mueren como peces. No se donde estoy exactamente, pero aqu. me quedo, para regresar sin prisa. Mira, como te mojo la distancia, Sin ir mas lejos, las plazas arboladas de estraperlo, se llenan de bukunines y malatestas, con las manos repletas de ternura, y la mecha encendida. En alta voz se ignora el poder en todas sus facetas, toxicas y as.pticas. Mas all. en la noche, muchachas irredentas, trenzan redes de mortal eficacia con sus voces de palpito, ciscan cabos y maromas, transparentes, para izar las anclas que cada uno considere. Son muchachas a las que no le alcanza la miseria de la abundancia. Oriundas de costas mortales, las dos aladas de una fe adorable que la rentable miseria blasfema sin pausa. Mas tarde, como son los d.as, un hermano humano, deambula como un n.mada afgano bautizando y subvirtiendo, los negocios y comercios, gordos, glotones satisfechos, rincones en ruinas, escombros dorados, zanjas, si, zanjas descarnadas, y as. s.bitamente todo se torna un campo enamorado de combate, por supuesto solo cuerpo a cuerpo. En la misma favorable derrota, David cuida a todos los desgraciados goliats , pues no hay nada que un hombre no pueda hacerle a otro hombre. Y silbando con su voz acarrallada funde los barrotes hasta tocarte el cielo de la boca. Te digo, que esto es algo para mimar de boca en boca, S.bitamente con la cadencia de un home dos pes a os bikos. estevo estiva la ternura en las oquedades de todas las sentinas del llanto. Y los enormes mercantes de la pena ladran mansamente sin que nadie le toque los cojones. Y aun en este enorme dia de los dias Una voz repercute gaita en un aullido, y los ni.os salen de las paredes de mama y corren detr.s de sus divinas ense.anzas, donde en un instante se doctoran en la b.squeda de islas del tesoros hasta en su mierda favorita. Y ahora, un dram.tico demiurgo suena como tel.rica caricia y ya la fiesta alcanza la gozosa man.a de ser, maldita sea, buenos. Y la bendita mala suerte nos vuela la fe. Y sus voces curan con silencio crudo hasta el alma de las piedras. Como te digo, no se donde estoy pero me quedo. para regresar despacio, muy despacio, como cuando te hablo desde tanta cari.osa distancia con las yemas del mar en llamas.


