UN PROGRAMA POLITICO
Maria Do Cebreiro ha puesto en mis manos, y en las del CLUB DE LECTURA DE POESIA, este hermoso poema. Una vez mas la intuicion ante las botellas ebrias, cuyos mensajes son ellas mismas, no ha fallado: tripulaciones encantadas naufragan felices de asi haber podido dar con la isla del tesoro, pues solo los naufragos alcanzan la fabulosa orilla.
Aqui una cajita llena de fuego todos los fuegos:
UN PROGRAMA POLÍTICO?
Que dende Jules e Jim, acordamos
no metro, non se avanzara nada.
Os magníficos líos entre a xente
seguen estando aí, sen resolver, onde eles
os deixaron. Pero agora non collen nesa
axenda que nós imos mudar.
Porque as rapazas seguen abandonando a casa
e os rapaces partindo os puños contra o muro
e ás veces ao revés e viva a confusión,
todos con todos, e abaixo a Bovary e as parellas
burguesas (son lexión) que pretenden
changer la vie e chegado o momento
só se mudan de piso. (Mudaremos de piso?)
O fondo do aire é vermello.
John Donne fixo un poema
para honrar o mosquito que picara a súa amante
e eu lin ese poema coa cabeza metida
na cortina laranxa daquel tren.
Estaba seriamente namorada
e non me fixo gracia. Cando tiña os teus
anos nada me facía gracia.
Menos mal que choveu. No teu colo, os primeiros
minutos do universo. Na túa boca, o meu único
sentido de pertenza. Escollerás comigo
o camiño máis longo?
Maria Do Cebreiro (2009)
UN PROGRAMA POLITICO?
Desde Jules y Jim, acordamos
en el metro, que no se avanzara nada.
Los magníficos líos entre la gente
siguen estando ahí, sin solución, donde ellos
los dejaron. Pero ahora no caben
en esa agenda que nosotros vamos a cambiar.
Porque las muchachas siguen abandonando su casa
y los muchachos partiéndose los puños contra el muro
y a veces al revés y viva la confusión,
todos con todos, y abajo la Bobary y las parejas
burguesas (son legión) que pretenden
changer la vie, y llegado el momento
solo se mudan de piso. (Cambiaremos de piso?)
El fondo del aire es rojo.
John Donne hizo un poema
para honrar al mosquito que picara a su amante
y yo leí ese poema con la cabeza metida
en la cortina naranja de aquel tren.
Estaba seriamente enamorada
y no me hizo gracia. Cuando tenia tus años
nada me hacia gracia.
Menos mal que llovió. En tu regazo, los primeros
minutos del universo. En tu boca, el único
sentido de pertenencia. Elegirás conmigo
el camino mas largo?
Desde centro-europa llegan noticias como esta.
de Manoel Bandeira

manuel bandeira, poeta brasileño, magnifico poeta
de Manuel Bandeira:
Ser como o rio que deflui
Silencioso no meio da noite.
Nao temer as trevas da noite.
Se ha estrelas no céu, refeti-las.
E se os céus se pejam de nuvens,
Como o rio as nuvens sao agua;
Refleti-las também sem magoa
Nas profundidades tranquilas.
Ser como un rio que fluye
Silencioso en el medio de la noche
No sentir temor de las tinieblas
Si hay estrellas en el cielo, reflejarlas.
Y si los cielos se llenan de nubes,
Las nubes son agua como el rio;
Reflejarlas tambien, sin amargura,
En sus profundidades tranquilas.
en tiempos de crisis, el caos es fertil

"En estos tiempos de crisis, crisis de las bolsas, de los bancos, de los negocio, en estos tiempos de fracaso, del desempleo masivo en el que la vida pierde su valor, el mensaje de Nietzsche y Jim Morrison es absolutamente actual. Al hombre-mercancia, al hombre-porcentaje, al hombre-numero, el hombre vencido, hay que oponerle el hombre creador, el hombre que dice sí a la vida, el que no se deja subyugar, el que no se deja vencer por la rutina, el que no sigue al rabaño, el que dice si a una vida plena, a una vida feliz, a una vida autentica. Se Puede pasar de ser un sub-hombre a ser un super-hombre, si creemos que, como dijo Jim Morrison, que esto no pasa de ser un juego, un juego estúpido. Si en unpartido de futbol un jugador, toda una estrella, decide, de repente, patear la pelota y arrojarla fuera y simplemente, dejar el campo, entonces todos van a decir: Este tio es un payaso, echarlo a la calle!!! Pero él responde: bueno, este es un juego, un juego de mierda, no sé por qué le dan tanta importancia. Y lo que tenemos que hacer es esto: dejar el juego, no dejar que nos hagan esclavos, imbéciles. Tenemos que hacer algunos sacrificios, seguir nuestro camino ( "solitario, sigue el camino que conduce a ti mismo", dice Nietzsche), descuidando la supervivencia, abandonar la máquina, y la ganancia será mucho mayor: nos hará libres, poetas , filósofos, super-hombres. Debemos añadir, a la revolución, algo mas que la revolución política de 1917, tteniendo en cuenta el 25 de abril, añadir una revolución global del espíritu, de conciencia. Deberíamos tener un máximo de algo irracional contra la supuesta racionalidad de las bolsas, de los bancos, de las empresas, de la economía. Tenemos que derrocar todos los gobiernos. Destruir para construir. Y partir de cero. No escuchar los juegos tácticos y electorales de los partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones. Seamos nietzscheanos, morrisonianos. Pongamos a prueba los límites de la realidad. Seamos locos! Seamos poetas! Superemosnos como hombres, supereremos la realidad. Construyamos la vida. Digamos si a la vida. Mantente a raya la muerte! Desechemos a Dios, al capital y al dinero! Brindemos con Dionisos. Construyamos el Cielo en la Tierra, el paraíso en la Tierra. El mundo es nuestro. No hay reglas. Sin límites. Quemar el dinero! rechacemos la economía! No escuchemos a los economistas. Seamos, como dijo Nietzsche, "los descifradores de los enigmas". Convirtamosnos en dioses en lugar de ovejas. Hagamos caos del caos ". A. Pedro Ribeiro
carta de Tomas Segovia, de los bancos y otros saqueos

solo la poesia en tiempos oscuros es capaz de restaurar las palabras saqueadas
¿QUIÉN ME HACE CIUDADANO?
Querido Matías Vegoso:
- -Supongo que tienes razón cuando dices que la única manera de salir de la crisis es ayudar a los bancos e incluso a los agentes financieros. Digo supongo porque es claro que ni tú ni yo tenemos datos suficientes para estar seguros. Reconozco sin embargo que cuando me indigno de que el bono que recibió uno de esos mangantes que han arruinado a media humanidad sea el equivalente de mil seiscientos y pico años de salario mínimo (norteamericano; en salarios mínimos mexicanos debe ser el doble o más), no por estar de sobra justificada mi rabia ayuda en absoluto a resolver el problema. Pero una cosa es aceptar, si es que lo aceptamos, ese remedio inevitable, y otra negar que la situación que obliga a ello es absolutamente inmoral. Es posible, aunque no seguro, que esas medidas profundamente injustas nos saquen de un atolladero vergonzoso, pero eso no quita que las medidas son injustas y el atolladero vergonzoso.
- -A mí personalmente eso de que nuestras vidas dependan tan sin resquicio de los bancos no me parece una necesidad metafísica tan ineluctable como parece creer casi todo el mundo. Me doy cuenta de que en la vida civilizada el margen de libertad y autonomía del individuo es ridículamente exiguo. Casi no hay gesto de nuestra vida que no esté minuto por minuto estrechamente condicionado por toda la civilización que nos rodea; somos absolutamente dependientes de la organización social y laboral, de la tecnología, de la producción industrial, del suministro de bienes y servicios, y encima de todo eso, de las autoridades, de los que tienen más poder de decisión que nosotros, además de los que vigilan las buenas costumbres y la corrección de nuestro pensamiento y nuestra acción. Pero en medio de estas condiciones generales me parece que los bancos y los agentes financieros no han existido siempre, y que en su forma desarrollada y completa están más o menos ligados a una época de la historia que solemos asociar con la democracia. Ahora bien, el ideal democrático es el ideal de preservar y ensanchar hasta donde sea posible el margen de libertad y autonomía de los ciudadanos. La democracia aspira a garantizar la autonomía del individuo frente a lo que la domina y atropella, la fuerza bruta, las desigualdades supuestamente naturales, los abusos del poder o de la astucia ilegítima. El Estado democrático se supone que está por encima de la fuerza, del privilegio, de la violencia, del dinero.
- -Si no estuviéramos tan acostumbrados a ello, ¿no debería parecernos monstruoso que ciertos servicios no esté permitido contratarlos si no tiene uno una cuenta en el banco? ¿Quién es el garante de un contrato, el gobernante, o el banquero? Alguna vez te conté mi escándalo cuando me enteré, estando en Francia en los tiempos de De Gaulle, de que se había promulgado una ley según la cual todo individuo sorprendido por la policía con menos de cinco francos en el bolsillo pasaba automáticamente a la cárcel. Abismal abdicación del Estado, según yo. Del Estado democrático, tenlo en cuenta. Porque es absolutamente esencial para el poder del Estado que él detente la capacidad de determinar quién es ciudadano y qué derechos tiene. Si es el dinero el que define la calidad de un ciudadano, la democracia ha fracasado radicalmente.
Hace poco una institución internacional me contrató para dar una conferencia. Para extenderme el contrato, me exigían pruebas, incluso confidenciales (¿será eso legítimo?) de que yo tenía una cuenta bancaria. ¿Quiere esto decir que quien no pruebe ser cuentahabiente no está autorizado a dar conferencias pagadas en los organismos internacionales (ni no pagadas, supongo)? Hay sin duda criterios razonables y perfectamente legítimos para escoger quién da una conferencia en un organismo internacional. Fuera de estos criterios, dar esa conferencia es un derecho de cualquier ciudadano. Si se le pide esa prueba bancaria, quiere decir que sólo son ciudadanos los clientes de los bancos. ¿Es eso democrático? Y eso sin contar que si el Estado me obliga a ser cuentahabiente, me obliga a enriquecer, quieras que no, con un porcentaje de mi dinero, a una empresa que así aumenta la desigualdad entre ella y otras empresas menos rentables. ¿E eso igualitario, es decir democrático?
Bien sabemos hasta qué punto el poder del dinero se impone a menudo sobre el poder del Estado. Pero la historia de la democracia es la historia de la resistencia del Estado frente a esa presión y ese chantaje. Que esa resistencia nunca desapareció del todo es lo que está claro estos días, cuando el estrecho margen de decisión que los Estados democráticos lograron preservar se revela como nuestra única tabla de salvación. Sería estúpido no aprovechar semejante oportunidad para redefinir con más claridad, más justicia, más democracia, los límites del dinero, de los bancos, de las finanzas, y la autonomía del ciudadano como ciudadano, es decir como sujeto de derechos garantizados por el estado y no otorgados graciosamente por los bancos.


